Historia del Té
El arbusto del cual proviene el té, llamado "Camellia Sinensis", es autóctono de China y de algunas regiones de la India. Generalmente se poda entre 1 y 2 metros para facilitar la recolección de las hojas, aunque podría superar los 15 metros.
Sobre el origen del té como bebida, existe una serie infinita de leyendas. La más conocida cuenta que el té fue descubierto en China alrededor del año 2.700 A.C. por el emperador Shen Nung, que tenía la costumbre de beber agua hervida por considerarla altamente beneficiosa para la salud. Un mediodía, después de una excesiva ingesta de manjares, mientras se prestaba a ingerir su taza de agua, una hoja de un pequeño arbusto aledaño cayó dentro de la misma y el emperador, sin notarlo, la bebió. Encantado por su sabor y asombrado por su efecto digestivo, decidió que esta bebida fuera incorporada al menú oficial del reino.
Otra versión nos cuenta que el malvado, cruel y déspota emperador de China, Wan Tu, después de haber sido desterrado a una región remota del sur de su país, se sentó a la sombra de un gran arbusto para rumiar su venganza. El emperador, sumido en la pobreza, apenas tenía agua caliente para poner en su taza. Un buen día, cayó una hoja del arbusto y se deleitó con esta bebida que tenía un sabor agradable, era muy refrescante y le permitía relajarse.
La bebida clarificó a tal punto la mente de aquel hombre que durante 7 largos años permaneció sentado debajo del arbusto, tomando té y arrepintiéndose de sus antiguas tiranías. Fue él quien eligió el nombre de TAI, que significa "paz", para denominar al nuevo elixir. El emperador retornó disfrazado a la ciudad capital, y se convirtió en un valeroso consejero para su primer ministro. Cuando éste murió, fue elegido como sucesor, y entonces introdujo el té como bebida oficial en toda la nación. En su lecho de muerte, Wan Tu, reveló su identidad, y para honrar los maravillosos efectos de esta bebida, el poeta Lu Yu escribió el famoso libro donde habla de las bondades del té: el Tai Ching.
Occidente debió esperar hasta el siglo XV para encontrarse con su taza de té.

El primer saquito de té

Los americanos aseguran que los primeros saquitos se comenzaron a usar en Estados Unidos allá por 1908, y que estuvieron inspirados en las bolsitas de muestra que se solía mandar a los clientes.
Los ingleses, en cambio, tienen otra versión: durante la post-guerra, el té había alcanzado precios exorbitantes, y para abaratar costos, las hebras eran envasadas directamente.
El resultado era un té con polvillo que daba mayor gusto a la bebida, pero que enturbiaba el líquido. Fue entonces cuando a Sandy Fowles, un ingeniero escocés, se le ocurrió colocar las hebras en bolsitas. Su esposa cosió la primera en un fino lino de algodón y Fowle llevó su idea a uno de los más grandes mercaderes del mundo en Ceylán, quien inmediatamente le compró la idea.
El inventor de los saquitos cobró la suma, y perdió la posibilidad de cobrar de por vida unos derechos millonarios por un objeto que recorrió el mundo entero.

El arte de preparar el té

Las primeras hojas de té se preparaban en ollas abiertas, pero durante la dinastía de los Ming se descubrió que remojando las hojas en agua hirviendo se obtenía como resultado una bebida con mucho más aroma y sabor. Para mantener el calor, se creó un recipiente con tapa; adaptaron la vasija que se usaba normalmente para el vino y de ahí surgió la tetera, hecha por los chinos de porcelana blanca durante la Dinastía Tang.
Una vez que el comercio del té se hubo establecido, las teteras de porcelana y las duras cerámicas de gres de color rojo se exportaron como piezas lujosas a Europa. Tratar de desarrollar las mismas destrezas y conocimiento del oficio de los chinos fue un gran desafío para los ceramistas europeos cuyas Preparación de porcelana experimental guardaban celosamente. Actualmente se fabrican teteras de los más diversos materiales.

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