Otra versión
nos cuenta que el malvado, cruel y déspota
emperador de China, Wan Tu, después
de haber sido desterrado a una región
remota del sur de su país, se sentó
a la sombra de un gran arbusto para rumiar
su venganza. El emperador, sumido en
la pobreza, apenas tenía agua caliente
para poner en su taza. Un buen día,
cayó una hoja del arbusto y se deleitó
con esta bebida que tenía un sabor
agradable, era muy refrescante y le permitía
relajarse.
La bebida clarificó a tal punto la
mente de aquel hombre que durante 7 largos
años permaneció sentado debajo
del arbusto, tomando té y arrepintiéndose
de sus antiguas tiranías. Fue
él quien eligió el nombre de
TAI, que significa "paz",
para denominar al nuevo elixir. El emperador
retornó disfrazado a la ciudad capital,
y se convirtió en un valeroso consejero
para su primer ministro. Cuando éste
murió, fue elegido como sucesor, y
entonces introdujo el té como bebida
oficial en toda la nación. En su lecho
de muerte, Wan Tu, reveló su identidad,
y para honrar los maravillosos efectos de
esta bebida, el poeta Lu Yu escribió
el famoso libro donde habla de las bondades
del té: el Tai Ching.
Occidente debió esperar hasta el siglo
XV para encontrarse con su taza de té.
El primer
saquito de té
Los americanos
aseguran que los primeros saquitos se comenzaron
a usar en Estados Unidos allá por
1908, y que estuvieron inspirados en las
bolsitas de muestra que se solía
mandar a los clientes.
Los ingleses,
en cambio, tienen otra versión: durante
la post-guerra, el té había
alcanzado precios exorbitantes, y para abaratar
costos, las hebras eran envasadas directamente.
El resultado era un té con polvillo
que daba mayor gusto a la bebida, pero que
enturbiaba el líquido. Fue entonces
cuando a Sandy Fowles, un ingeniero escocés,
se le ocurrió colocar las hebras
en bolsitas. Su esposa cosió la primera
en un fino lino de algodón y Fowle
llevó su idea a uno de los más
grandes mercaderes del mundo en Ceylán,
quien inmediatamente le compró la
idea.
El inventor de los saquitos cobró
la suma, y perdió la posibilidad
de cobrar de por vida unos derechos millonarios
por un objeto que recorrió el mundo
entero.
El arte de preparar
el té
Las primeras
hojas de té se preparaban en ollas
abiertas, pero durante la dinastía
de los Ming se descubrió que remojando
las hojas en agua hirviendo se obtenía
como resultado una bebida con mucho más
aroma y sabor. Para mantener el calor,
se creó un recipiente con tapa; adaptaron
la vasija que se usaba normalmente para
el vino y de ahí surgió la
tetera, hecha por los chinos de porcelana
blanca durante la Dinastía Tang.
Una vez que el comercio del té se
hubo establecido, las teteras de porcelana
y las duras cerámicas de gres de
color rojo se exportaron como piezas lujosas
a Europa. Tratar de desarrollar las mismas
destrezas y conocimiento del oficio de los
chinos fue un gran desafío para los
ceramistas europeos cuyas Preparación
de porcelana experimental guardaban celosamente.
Actualmente se fabrican teteras de los más
diversos materiales.
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